Hace pocos días se cumplieron 25 años de democracia ininterrumpida en la Argentina y desde entonces se ha podido observar en los medios de comunicación locales un afluente de informes y trabajos periodisticos, algunos muy hermosos, de lo que ello significa. La visión no tan feliz de estos informes es común en todos los canales y se ha escuchado a varios periodistas repetir varias veces la frase célebre de Winston Churchil que reza más o menos que "La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás". Con ella intentaban demostrar que cualquiera de las peores presidencias democráticas es mejor que el más efectivo de gobierno dictatorial.
Ultimamente se ha revalorizado en la opinión publica la imporancia del diálogo a la hora de gobernar, fundamental en toda democracia efectiva, y tal vez esto sea por el estilo en el ejercicio del poder de la gestión actual. Es entonces cuando me permito citar, como lo han hecho algunas personalidades televisivas, al político inglés cuando pregonaba que "la democracia es la necesidad de doblegarse, de vez en cuando, a las opiniones de los demás". De esta oración podemos enfatizar el "de vez en cuando" y verlo en juego luego de los sucesos parlamentarios en el conflicto con el campo y actualmente en el debate por la nacionalización de las AFJP, aunque en el segundo en menor medida. De cualquier manera, todos como sociedad podemos observar cómo estas aparentes complicaciones en la capacidad de gobierno del ejecutivo son, en realidad, una mejora en la capacidad de gobierno que, en una democracia, es de todos.
Democracia y Capital Social
Como el origen de la palabra del antiguo griego lo expresa, la democracia es, basicamente, el poder o gobierno del pueblo que, en el caso de nuestro país, se ejerce a través de representantes que los individuos elegimos periodicamente en elecciones. La insatisfacción de la población respecto de nuestra joven democracia nos plantea la siguiente pregunta: ¿Es suficiente con ello? Los resultados en este último cuarto de siglo nos dicen que no.
Si bien la democracia se consuma con el voto, éste no es el único ejercicio para hacerla crecer. Probablemente debido a una idiosincracia argentina construida con sucesivos golpes de estado de por medio se nos ha formado en el subconciente que el gobierno es algo de otros. Más allá del apoyo social que tenga un gobierno defacto, el hecho de que sea una forma de gobierno impuesta hace que los errores cometidos sean exclusivos de su propiedad. En una democracia, esta responsabilidad de extiende al conjunto de los individuos y hecharle la culpa al poder de turno es puramente una forma de justificar lo que en realidad nos corresponde a todos.
La frase "cada sociedad tiene el gobierno que se merece" aplica totalmente en democracia, no desde un punto de vista afectivo sino desde una relación causal: El nivel de participación de la sociedad en el ejercicio de gobierno es directamente proporcional a la efectividad y nivel de satifacción de su democracia. Y esto no solo durante la gestión de determinado partido sino en la conformación misma de los cuadros politicos venideros, ya que la libertad en una democracia sería plena no solo al elegir entre las opciones, sino al poder hacerlo entre alternativas que nos satisfagan.
El Momento y La Democracia
En situaciones como las actuales, en donde el paradigma que conocíamos y en el cual nos desarrollabamos en cada aspecto de nuestras vidas parece estar tambaleando, es cuando tenemos la oportunidad de potenciar nuestra capacidad democrática obtenida. La crisis del paradigma económico mundial nos amplía el campo de acción y, por otra parte, los desarrollos tecnológicos a los que la mayoría de la población tiene acceso nos impulsan a ocupar esos nuevos espacios vacíos, facilitando la tarea de involucrarnos, aunquesea dejando un comentario en un blog, o registrandonos en un sitio de debate.
Volviendo a los dichos del ilustre librepensador que nos ha guiado en este análisis, podemos repetir que "la cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor". Nosotros somos la cometa y el viento nuestros nuevos desafíos. Qué tan alto lleguemos a estar es nuestra democracia.
Participación
Si logramos revertir la tendencia no-participativa de nuestra sociedad, podremos observar como, paulatinamente, los problemas especificos que nos aquejan irán mejorando en la medida que mejoremos nosotros como indiviuos y como comunidad. El Capital Humano que tenemos, encabezado por nuestros cientificos, escritores, nóbeles y referentes en variadas actividades de nuestra sociedad, puede potenciarse si desarrollamos nuestro Capital Social, es decir, nuestra capacidad de conectar esas cualidades individuales en una mayor, sinérgica y capaz de hacernos crecer. Desde cualquier nivel de involucramiento y con cada acción que realicemos desde el lugar que elegimos ocupar en la sociedad podemos propiciar ese cambio paradigmático, y hacer de ésta una sociedad más justa y fraterna. ¿Vos que pensas hacer?
1 comentarios:
Opino que sos una monedita
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